La fundación de A Picota a finales de los 20 del siglo pasado y la creación de su feria (todos los sábados anteriores al segundo domingo de cada mes y el cuarto del mes) despertó un importante interés en los comerciantes de la zona, por lo que a principios de los años cuarenta se construyó la actual casa en esta localidad.
El negocio inicial ya incluía pensión, comidas, estanco y panadería. Esta última actividad fue abandonada posteriormente para centrarse en la hostelería.
Casa Jurjo es un fiel testigo de los diversos acontecimientos sucedidos en A Picota, así como de sus cambios, tanto en lo social como en la configuración urbana.